CORAZÓN HUMANO POSEE UNA ‘MENTE’ QUÁNTICA.
- 26 mar 2018
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CIENTIFICOS REVELAN. El corazón: órgano de la verdad humana.
Mucha gente piensa que el corazón es sólo una bomba de sangre, pero nada está más alejado de la realidad. Para los antiguos egipcios el corazón era un órgano de la verdad. El corazón es capaz de decir la verdad sobre cómo nos sentimos o si lo que pensamos es cierto o equívoco. Cuando mentimos, por ejemplo, nuestro corazón se acelera. De hecho, el corazón humano tiene neuronas, similares a las del cerebro, y el corazón y el cerebro están interconectados, creando un todo emocional simbiótico. El cerebro humano no es la única fuente de emociones. El corazón y el cerebro trabajan juntos en la producción de emociones.
El corazón humano está adquiriendo cada vez mayor relevancia en el ámbito del conocimiento. El revolucionario Instituto HeartMath, que trabaja desde los años 1980’s, realizó experimentos sumamente relevantes hace dos o tres años. Fue así como el corazón empezó a tomar relevancia como el órgano más importante del cuerpo humano, incluso superando al cerebro.
De acuerdo a las investigaciones del Instituto HeartMath, el campo electromagnético que proyecta el corazón humano hacia fuera puede llegar hasta una distancia de cinco metros. El cerebro también tiene un campo electromagnético, pero es mucho más pequeño. Esto es muy importante porque la información y la energía se transmiten a través de esos campos electromagnéticos toroidales. Esas es la forma que tiene el corazón de enviar información primero al ADN humano y después a todos los sistemas del cuerpo (endocrino, linfático, circulatorio, digestivo, etc.). El corazón también transmite información al lóbulo frontal del cerebro, y lo más curioso es que el envía información con una anticipación de 4.5 segundos. El corazón puede anticiparse a lo que va a pasar, antes que el cerebro. Y del corazón depende toda la salud física y psicológica del ser humano.
La coherencia cardiaca y el universo interconectado.
De todas las teorías científicas del universo que emergieron del siglo XX, la más relevante —y útil al ser humano— es la que dice que todo el universo está interconectado y en coherencia. Coherencia implica orden, estructura, armonía y alineación con y entre sistemas, ya sean átomos, organismos vivos, grupos sociales, planetas o galaxias.
La mayoría de las personas saben lo que es sentirse en estado de armonía o en un estado alterado. Cuando nuestro corazón, mente y cuerpo se encuentran en un sentimiento de unidad, logramos ingresar en un estado donde nos sentimos conectados no sólo con lo más profundo de nosotros mismos sino con los demás, incluso con la Tierra. Llamamos a este estado de conectividad interna y externa: coherencia.
Coherencia se refiere a la totalidad, donde el todo es más que la suma de las partes individuales. Para que un sistema funcione debe tener la propiedad de coherencia global, en este caso nuestros sistemas físico, mental, emocional y social. Sin embargo, la eficiencia de la energía y el grado de coordinación en las acciones de cualquier sistema puede variar ampliamente, saliendo del estado de coherencia.
Esto es justamente lo que el premio Nobel de química, Ilya Prigogine, llamó “sistemas alejados del equilibrio” estableciendo las leyes particulares de los mismos. Los seres humanos vivimos en uno de esos sistemas, también conocido como “la matrix” o “la cárcel del alma.” La buena noticia es que se puede escapar de este sistema y también se pueden lograr cosas tan maravillosas e inconcebibles para el paradigma materialista-mecanicista, que eso sería un peligro para la élite global que controla este sistema.
¿Por qué la medicina occidental aún no reconoce el conocimiento de la emoción coherente del corazón?
La medicina tradicional occiental no acepta este conocimiento por encontrarse anclada al paradigma mecanicista-materialista en que la ciencia tradicional se fundamenta. Esto lo saben bien los biofísicos experimentales que trabajan en el nuevo paradigma científico cuántico-holográfico, que es un paradigma que concluye —de manera científica— que la materia no existe en sí, sino que es energía de baja densidad. Para la ciencia cuántica, todo es energía, y debe abordarse como tal. Y el hecho que todavía sigamos anclados en la inercia del viejo paradigma mecanicista de la materia se debe a que las élites que controlan el planeta lo siguen promoviendo como vehículo para impedir que el ser humano pueda dar el salto cuántico que permita la ascención de la conciencia.
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